Hay caminos que uno no puede recorrer solo.

Y es de valientes reconocerlo.

Si estás aquí, quizás llevas tiempo cargando historias, hábitos o heridas que no sabes muy bien cómo nombrar… pero que sabes que ya no quieres seguir llevando en silencio.


En Sombras te recibimos así: con la verdad que traes, sin máscaras, sin prisa, sin juicio. Solo con la esperanza tranquila de que Dios —más paciente que nosotros mismos— ya comenzó en ti un trabajo de luz.

Nuestros grupos existen para acompañarte mientras das este paso. No para repararte, sino para caminar contigo mientras Aquel que te ama te restaura desde adentro.

Antes de entrar a un grupo:

Para que podamos acompañarte bien, necesitamos conocerte un poquito.
Por eso te pedimos que llenes un formulario sencillo.

No es un examen.
No buscamos perfección ni palabras correctas.
Solo queremos escuchar tu historia y entender en qué tipo de grupo te sentirías más seguro/a.

Un facilitador leerá tu información con respeto y oración —no automáticamente, no por obligación, sino como quien recibe algo sagrado.
Puede tomar algunos días porque cada solicitud se mira con cuidado… pero te vamos a responder.

Cuando lo hagamos, te enviaremos:

  • los detalles de tu grupo,

  • el horario,

  • y el enlace para conectarte.

Mientras tanto, descansa. Este paso ya es parte de tu sanidad.