¿Por qué A Su Imagen?
Génesis 1:26–28; Salmos 8:4–6
En A Su Imagen creemos que la humanidad fue creada a imagen de Dios, con el propósito de reflejar Su carácter y participar de Su gobierno en la tierra. La imagen no es solo identidad, sino también función: fuimos diseñados para vivir en comunión con Dios y representar Su Reino en todo lo que somos y hacemos.
Génesis 3:1–7; Romanos 3:23; Romanos 7:15–25
Creemos que, a causa del pecado, esta imagen fue distorsionada. La humanidad no dejó de portar la imagen de Dios, pero sí perdió la claridad, la alineación y la plenitud de su diseño original. Como resultado, vivimos en una tensión constante: anhelamos lo que fuimos creados para ser, pero experimentamos la realidad de una naturaleza fragmentada.
Colosenses 1:15; Hebreos 1:3; Mateo 4:17; Juan 14:9
Creemos que Jesucristo es la imagen perfecta de Dios, la revelación plena del Padre y el modelo definitivo de lo que significa ser verdaderamente humano. En Él no solo vemos quién es Dios, sino también quiénes estamos llamados a ser. Jesús no solo vino a redimir, sino también a revelar el Reino de Dios y a inaugurar una nueva manera de vivir bajo Su gobierno.
2 Corintios 3:18; Romanos 12:2; Gálatas 4:19; Filipenses 1:6
Creemos que la transformación del ser humano es una obra progresiva del Espíritu Santo, quien restaura en nosotros la imagen de Cristo. Esta transformación no es meramente conductual, sino formativa: ocurre desde lo profundo del corazón, renovando nuestra mente, nuestras motivaciones y nuestra manera de vivir. Es un proceso continuo, sostenido por la gracia, en el que somos transformados hacia la semejanza de Cristo.
Mateo 5:14–16; Mateo 6:10; Miqueas 6:8; 2 Corintios 5:20
Creemos que esta transformación tiene un propósito claro: la manifestación del Reino de Dios en la tierra. No somos transformados únicamente para beneficio personal, sino para reflejar a Cristo en lo cotidiano y participar activamente en Su obra redentora en el mundo. La vida transformada se convierte en un testimonio visible del Reino, expresado en amor, justicia, verdad y servicio.
Marcos 1:15; Mateo 28:19–20; Juan 20:21
Creemos que este proceso sigue el modelo establecido por Jesús: el Reino es revelado, la vida es formada, y el llamado es a expresarlo. Por eso, entendemos la formación espiritual como un camino que involucra tres dimensiones esenciales: ver con claridad la realidad del Reino, ser transformados a la imagen de Cristo, y vivir de manera que esa transformación se haga visible en el mundo.
Hechos 2:42–47; Hebreos 10:24–25; Juan 13:34–35
Creemos que esta vida no se vive en aislamiento, sino en relación. Aunque la transformación es personal, su expresión es necesariamente relacional. Es en lo cotidiano, en nuestras relaciones y en nuestra influencia donde el Reino de Dios se hace tangible.
Filipenses 2:13; 2 Tesalonicenses 1:11–12; Efesios 2:10
Finalmente, creemos que la obra de Dios en nosotros es fiel y continua. Aun en medio de nuestras limitaciones, el Espíritu Santo sigue formando en nosotros la imagen de Cristo, guiándonos hacia una vida que refleje cada vez más Su carácter y Su Reino.
Por esto existe A Su Imagen: para acompañar, enseñar y facilitar un proceso de transformación espiritual donde cada persona pueda redescubrir su identidad en Cristo, ser formada por el Espíritu, y vivir como una expresión real del Reino de Dios, aquí y ahora.